5.1.05

[Minicuento] Tristemente extraordinario

En términos generales, la vida de un jugador de futbolín no es demasiado complicada: le basta con pensar en él mismo y en el balón, y todo lo demás le viene dado. Sin embargo (y para su desgracia), el portero del equipo azul del futbolín de aquel desvencijado salón recreativo era diferente a todos los demás.

Llevaba años mirando al defensa de la izquierda, y tenía que admitir que se había enamorado de él. No sabía demasiado bien de dónde venía este sentimiento, pero podía reconocerlo con claridad. También sabía que si se sentía profundamente desdichado era precisamente porque amaba a aquel defensa.

La mayor parte del tiempo se limitaba a observarlo; otras veces, cuando un niño jugueteaba volteándoles, podía ver la cara de su amado; en algún caso extraordinario, sus pies estuvieron a punto de tocarse, pero no llegó a sentir siquiera el mínimo roce.

Un septiembre cualquiera el futbolín fue sustituido por una moderna máquina de realidad virtual y, tras acumular polvo en un sótano por algún tiempo, acabó en una planta de reciclaje. El portero sabía que antes o después acabarían fundiéndolos a todos para construir cualquier otra cosa; por eso, cuando se sintió caer al horno, y por primera vez en su vida, sonrió.

4 comentarios:

Mars Attacks dijo...

No es por restarle encanto a la historia, pero me he quedado pensando y si el defensa que le molaba era el de su propio equipo... ¡se pasaría la mayor parte del tiempo mirándole el culo! ¡Qué perver! ;)

Qué puedo decir, se me ha hecho muy corto (igual por eso se le llama narrativa hiperbreve). Tendrás que compensar escribiendo otros ^_^

Anónimo dijo...

Mars has leido demasiado rápido, es el defensa de su equipo el que le gusta :P, si no al voltearlos no se verian las caras ni hubieran estado a punto de rozarse sus pies.
Es un querer y no poder muy interesante, el final me recuerda a lo de "todo llega si se sabe esperar", aunque sea al final, o quizas en este caso el final se convierte en un principio de dos que se funden en una misma cosa o quizas el azar fuera cruel y en el momento en que su amado defensa fuera a caer con él en el horno, el encargado del mismo decidiera tener como recuerdo de su niñez a un jugador y se lo quedara, triste destino.

Mars Attacks dijo...

Sí, sí, si he entendido que era el defensa de su mismo equipo. Por eso lo digo, porque la mayor parte del tiempo le estará mirando el culo XD
Me pregunto si el defensa se imaginará algo... ¿sabrá siquiera de la existencia del portero? ¿Se sentirá observado? ¿Tendrá también autoconciencia o, de todo el futbolín, el único agraciado con este don (o desgraciado, según se mire) era el portero? ¿Habría sido posible algo entre ellos de no haber tenido tantas limitaciones? ¿Sería recíproco?
Me imagino su futuro en un universo alternativo, en plena discusión de pareja, uno recriminándole al otro por su falta de atenciones, diciéndole que parece que sólo le importa el fútbol e irse de partido con los amiguetes.
¿Les gustará el fútbol a los muñecos del futbolín? ¿No estarán cansados de tanto partido y de tanta voltereta?

Ay, qué paranoias...
Un saludete :)

Fabrizio dijo...

Muy, muy bueno! :D

Tu post demuestra que los mejores relatos se basan a menudo en el uso de una perspectiva totalmente insospechada (como la de un jugador de futbolín)