Algo me dice que, estés donde estés, ahora mismo casi te hace gracia que te esté llorando tanto. Igual ni te lo imaginabas, pero siempre te hiciste querer, cabroncete.
Descansa en paz, y ve preparando unas birras. Nos vemos antes de cien años.
15.9.05
31.7.05
[Foto] Microbotánica urbana
He decidido participar en la gimkana fotográfica organizada por algunos colegas bloggers este verano. La verdad es que me apetecía sacar la cámara de casa y probar algunas cosas, así que ha sido la excusa perfecta para pasar un rato entretenido y, de paso, retozar por el césped un rato.
El tema de la semana era «Formas de la naturaleza», y la foto que yo presento se titula «Microbotánica urbana». Para ser la primera vez que salgo a hacer fotos, me siento bastante satisfecho:

La decisión ha sido dura, he estado dudando entre esa y un par de fotos más, pero creo haber elegido bien. En fin, que poco a poco se aprende.
El tema de la semana era «Formas de la naturaleza», y la foto que yo presento se titula «Microbotánica urbana». Para ser la primera vez que salgo a hacer fotos, me siento bastante satisfecho:
La decisión ha sido dura, he estado dudando entre esa y un par de fotos más, pero creo haber elegido bien. En fin, que poco a poco se aprende.
28.7.05
I cut myself
It is that I cut myself with this bar's letter, o, dicho de otro modo, es que me parto la caja con la carta de este bar:

Aparte de los predecibles brave potatoes y octopus to the Galician, hay sepia to the iron (ahí, que se note que la sepia es producto autóctono) y un squids to the Roman one, como queriendo hacer ver que se conoce bien la gramática, y planteando la seria duda filológica de por qué se dice to the Roman one en un sitio y to the Galician en otro.
Hilarious. Sólo falta la Valencian for-her para tener un bingo completo.
Aparte de los predecibles brave potatoes y octopus to the Galician, hay sepia to the iron (ahí, que se note que la sepia es producto autóctono) y un squids to the Roman one, como queriendo hacer ver que se conoce bien la gramática, y planteando la seria duda filológica de por qué se dice to the Roman one en un sitio y to the Galician en otro.
Hilarious. Sólo falta la Valencian for-her para tener un bingo completo.
28.6.05
Legítimamente orgulloso
Hoy, 28 de junio, es el día del Orgullo Gay, por lo que muchas ciudades organizan el próximo fin de semana la ya habitual manifestación, desfile, o como quiera que se pueda llamar a semejante mezcla de fiesta y reivindicación.
Al llegar estas fechas, muchos heterosexuales se preguntan por qué tiene que haber un día del orgullo gay, como si hubiera algún mérito en tener determinada orientación sexual. Y la verdad es que, superficialmente, esa objeción parece tener mucho sentido; sin embargo, un análisis un poco más detallado de la realidad nos lleva a conclusiones totalmente distintas.
A los heterosexuales nadie les pregunta cómo puede ser que les gusten las personas del otro sexo; tampoco nadie les mira con una mezcla de sorpresa y asco cuando se besan en público, y sus padres no les amenazan con echarles de casa al cumplir los dieciocho si no están dispuestos a cambiar. Los heterosexuales pueden mencionar a su pareja en todo tipo de conversaciones sin temor a represalias sociales ni familiares, y no tienen que pasar por el suplicio de esconder temporalmente un secreto a sus más íntimos amigos.
Para más inri, actos que se consideran normales en las personas heterosexuales son interpretados por algunas personas como una especie de desafío si vienen de un homosexual: si hace comentarios acerca del atractivo físico de otras personas, si besa a su pareja en público o si habla con naturalidad de su último ligue, le acusarán de airear su sexualidad de forma ostentosa e innecesaria.
Precisamente por eso, por tener que andar luchando por cosas que deberían estar más que conquistadas, y por tener que pasarse la vida dando explicaciones innecesarias, es por lo que existe el Orgullo Gay. De hecho, creo firmemente que los objetivos del activismo homosexual se habrán cumplido en el momento en que el día del Orgullo deje de tener sentido.
Al llegar estas fechas, muchos heterosexuales se preguntan por qué tiene que haber un día del orgullo gay, como si hubiera algún mérito en tener determinada orientación sexual. Y la verdad es que, superficialmente, esa objeción parece tener mucho sentido; sin embargo, un análisis un poco más detallado de la realidad nos lleva a conclusiones totalmente distintas.
A los heterosexuales nadie les pregunta cómo puede ser que les gusten las personas del otro sexo; tampoco nadie les mira con una mezcla de sorpresa y asco cuando se besan en público, y sus padres no les amenazan con echarles de casa al cumplir los dieciocho si no están dispuestos a cambiar. Los heterosexuales pueden mencionar a su pareja en todo tipo de conversaciones sin temor a represalias sociales ni familiares, y no tienen que pasar por el suplicio de esconder temporalmente un secreto a sus más íntimos amigos.
Para más inri, actos que se consideran normales en las personas heterosexuales son interpretados por algunas personas como una especie de desafío si vienen de un homosexual: si hace comentarios acerca del atractivo físico de otras personas, si besa a su pareja en público o si habla con naturalidad de su último ligue, le acusarán de airear su sexualidad de forma ostentosa e innecesaria.
Precisamente por eso, por tener que andar luchando por cosas que deberían estar más que conquistadas, y por tener que pasarse la vida dando explicaciones innecesarias, es por lo que existe el Orgullo Gay. De hecho, creo firmemente que los objetivos del activismo homosexual se habrán cumplido en el momento en que el día del Orgullo deje de tener sentido.
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