15.9.05

Elegía

Algo me dice que, estés donde estés, ahora mismo casi te hace gracia que te esté llorando tanto. Igual ni te lo imaginabas, pero siempre te hiciste querer, cabroncete.

Descansa en paz, y ve preparando unas birras. Nos vemos antes de cien años.

3 comentarios:

Daniel Ripollés dijo...

Muchos se han hecho eco del fallecimiento de Natxo, ese chico que supo aprovechar que la vida le daba la espalda para tocarle el culo. Supongo que esta entrada es la forma menos mala de decir públicamente que yo también lloro su pérdida.

Anónimo dijo...

Aun espero verte conectado en el Msn pero no lo haces... Sabes que te echare mucho de menos y que siempre estaras en mi. Un beso natxo...

Axel dijo...

Me diste tu amistad sin condiciones. Eras sincero, atrevido, fuerte como yo nunca lo seré y obstinado hasta la medula.

Pero sobretodo eras para mí como un hermano pequeño, pero solo de edad, pues tenias vividas más vidas que la mía, has hecho tantas cosas en tan poco tiempo, y todas ellas las has experimentado al máximo, aunque algunas tuvieran al final un sabor amargo.

Alguna vez lloramos juntos, pero por cada lagrima había mil risas. Estas lagrimas que derramo y derramare por ti, te prometo saldarlas recordando las cosas que hicimos juntos, de las conversaciones que tuvimos, de los momentos buenos y de los malos, porque en mi memoria siempre estarás presente.

"Carpe diem", esa es la expresión que te define, aprovechaste cada segundo de mas que te ganabas, cada tregua, cada pequeña victoria tú la convertías en celebración. Nunca quisiste perderte nada y te enfadabas cuando no te dejaban hacer una cosa, porque sabias que era tiempo ganado que no te podías permitir perder.

Supiste demasiado pronto, que la vida que tenias era de prestado y en lugar de dejarte vencer, luchaste como un héroe de leyenda, sin mas armadura que tu valentía, sin mas espada que tu voluntad de vivir, se que no has sido derrotado, solo has hecho una pausa y te has ido a luchar a otro lugar, engañando a tu rival y riéndote de el.

A aquellos que quieran echar la toalla, abandonar o dejarse vencer, solo puedo decirles que yo conocí a un luchador, que peleo siempre, que disfruto de cada instante y que era mi amigo.

Te quiero Natxo.

Ángel.

P.D.: Perdona mi torpeza al escribir pero nunca se me dieron bien las despedidas.