22.11.04

Madurez retrasada

Últimamente ando reflexionando acerca de una crisis que creo que todos los estudiantes universitarios sufren en algún momento de su formación. Como no me he molestado en documentarme correctamente por si existen estudios serios, he decidido tomarme la libertad de llamarla simplemente «síndrome de la madurez retrasada».

A todos nos pasa. Llega un día en el que uno se da cuenta de que va cumpliendo años por encima de la veintena y su vida es prácticamente igual que cuando tenía dieciocho: universidad, amigos, vivir en casa de los padres y pedir paga semanal. Sin embargo, su mentalidad ya no es la de alguien que acaba de alcanzar la mayoría de edad sino la de un adulto en toda regla, con su sentido de la responsabilidad, sus neuras y su necesidad de construir una vida para sí.

Pero no hay manera, oiga; tal y como están los planes de estudio y la situación del mercado laboral, es imposible ser un flamante ingeniero autosuficiente antes de los veinticinco. Y cómo jode.

Detesto tener que pedir la paga, no ser capaz de costear mi propio sustento y, en definitiva, no ser el último responsable de mi vida. Sé que mis padres entienden que estoy estudiando y no tienen inconveniente en darme el apoyo económico que necesito, pero creo que está llegando el punto en que para sentirme bien conmigo mismo desearía que esa responsabilidad cayera sobre mis hombros.

Quiero hacerme mayor de una vez; pero de verdad, con quebraderos de cabeza y malabarismos para llegar a fin de mes incluidos. Al fin y al cabo, cada vez me cuesta más soportar esta situación en la que no sé si es la madurez la que llega pronto o la vida la que llega tarde.

16.11.04

Autometablogging

Siempre he estado tentado de explicar por qué este weblog se llama «El Renglón Torcido», y no «El laboratorio turquesa» o «Mi pene es amarillo». Por ninguna razón en particular, parece que ha llegado el momento.

El realidad yo quería que esto se llamara «Pensamiento oblongo», pero no me quedaba bien la URL (y oblongo.blogspot.com estaba cogida); sea como sea, y en un nivel de abstracción suficientemente alto, da casi lo mismo porque ese título no se diferencia mucho de «El Renglón Torcido».

Al fin y al cabo los dos hacen referencia a lo que soy, o lo que quiero ser, o ninguna de las dos cosas o una combinación de todo eso. Supongo que soy bastante raro y que mis ideas fluyen de una forma un tanto peculiar.

Es por ello que pienso que soy un poco oblongo, ni redondo ni cuadrado; o un poco torcido, como estorbando un poco a los de arriba y un poco a los de abajo. Aunque bien mirado, puede que no sea tan especial, sino sólo alguien que piensa demasiado.

Saludos torcidos y oblongos a todos los geeks zurdos, creyentes, homosexuales, informáticos y músicos del mundo; supongo que ellos sabrán entenderlos.

13.11.04

Pan y circo indoor

Ayer tuve la ocasión de presenciar un campeonato de trial indoor; no es que me entusiasme el tema pero me regalaban la entrada y aproveché la ocasión para ver qué tal era aquéllo en directo.

En el campo estrictamente deportivo, el evento estuvo muy bien: participantes con buen nivel, zonas de dificultades diferentes y, en general, una buena exhibición. Lo que sí que me llamó la atención fue el espectáculo que la organización nos había preparado para el intermedio.

Todo comenzó cuando aparecieron los y las gogós de la macrodiscoteca Pirámide. Esto no es tan sorpendente; al fin y al cabo, era uno de los principales patrocinadores y tenía derecho a su minuto de gloria. Pero después vino la parte divertida:

Desde unas plataformas que hay más arriba de las gradas, comenzaron a llover todo tipo de regalitos inútiles: horrendas gorras con el logotipo de nosequién, camisetas aunciando a otro, peluches deformes (¿o serían amorfos?) que representaban la marca de un tercero...toda una fiesta del merchandising, vamos.

¿Y cómo reaccionó el público? Como era de esperar: con gritos, codazos, empujones y demás desmesuras impropias de la edad de las personas -adultas- que abarrotaban el polideportivo. Y fue en ese momento cuando vi la luz: no hemos avanzado nada desde el imperio romano.

Allí me encontraba, con el circo en forma de carnes prietas y bien formadas bailando al ritmo de una música machacona, y el pan convertido en camisetas, gorras y peluches. No cabe duda de que, en pleno siglo XXI, seguimos necesitando nuestro sucedáneo de pan y circo.



9.11.04

Felizmente abandonado

Llevaba años compartiendo mi vida con él. Le necesitaba a todas horas, y compartimos muchos momentos que por aquel entonces yo creía que serían inolvidables. Mis labios se habían acostumbrado a su sabor, y supongo que secretamente me traicionaban para obligarme a echarlo de menos.

No podía vivir ni con él ni sin él. Lo añoraba cuando no lo tenía, pero sabía que me estaba haciendo daño y que la situación no podía prolongarse eternamente. Supongo que es la vieja historia de siempre, pero ésta es más importante para mí -sobre todo porque es mi historia-.

No recuerdo exactamente cuándo me dejó, pero calculo que fue hace una semana. La verdad es que se marchó sin despedirse, sin hacer ruido, y ahora me alegro de que así fuera. Reconozco que nunca creí que lo iba a echar tan poco de menos.

Tanto tiempo queriendo dejar de fumar, y de repente es el tabaco quien me abandona; ya no lo deseo, ni quiero saber nada de él. ¿Habrá hecho efecto el libro de autoayuda que, por miedo (sí, el fumador teme dejar de fumar), abandoné sin terminar de leer?. Sea como sea, bendito abandono.

1.11.04

¿Qué pasa con la medicina?

Hay cosas de este mundo que no entiendo. Cada vez luchamos mejor contra el cáncer y nos vamos acercando a la vacuna o el tratamiento definitivo para el SIDA; las mujeres paren (casi) sin dolor y yo puedo quitarme las dioptrías con un láser; se transplantan corazones, se curan enormes heridas y se sanan huesos.

Pero la mierda de resfriado no hay Dios que se la quite de encima.

Es curioso como la afección más común en las sociedades modernas no tiene un tratamiento barato y eficaz. Venga ya, que esto no es una insuficiencia hepática ni una articulación luxada; ¿tan difícil es curar el dolor de cabeza, el letargo y la congestión nasal?

Llevo todo el día con la nariz tapada, y la verdad es que respirar así cansa. También me encuentro un poco atontado (quizá eso me exima si esta entrada resulta ser un tostón insufrible). Supongo que será cuestión de tomar algún peligroso cóctel de paracetamol y jarabe, o una de esas soluciones milagrosas que nunca funcionan...reitero, ¿qué pasa con la medicina?.

Probablemente lo mejor sea meterme en la cama, eso aún no lo ha superado ningún instituto farmacéutico.